Te regalo un poeta

“Cierro los ojos para ver y siento que me apuñalan fría, justamente, con ese hierro viejo: la memoria”, Ángel González

Hoy os traigo la poesía del poeta español Ángel González. Poeta que conocí gracias a una mano amiga, y ahora se ha convertido en uno de mis poetas favoritos.

Me es difícil elegir un poema de Ángel González. De hecho llevaba días dándole vueltas…¿cuál poner? Y, finalmente, el poema me encontró a mí.

ME BASTA ASÍ

Si yo fuese Dios

y tuviese el secreto,

haría un ser exacto a ti;

lo probaría

(a la manera de los panaderos

cuando prueban el pan, es decir:

con la boca),

y si ese sabor fuese

igual al tuyo, o sea

tu mismo olor, y tu manera

de sonreír,

y de guardar silencio,

y de estrechar mi mano estrictamente,

y de besarnos sin hacernos daño

de esto sí estoy seguro: pongo

tanta atención cuando te beso—;

entonces,

si yo fuese Dios,

podría repetirte y repetirte,

siempre la misma y siempre diferente,

sin cansarme jamás del juego idéntico,

sin desdeñar tampoco la que fuiste

por la que ibas a ser dentro de nada;

ya no sé si me explico, pero quiero

aclarar que si yo fuese

Dios, haría

lo posible por ser Ángel González

para quererte tal como te quiero,

para aguardar con calma

a que te crees tú misma cada día

a que sorprendas todas las mañanas

la luz recién nacida con tu propia

luz, y corras

la cortina impalpable que separa

el sueño de la vida,

resucitándome con tu palabra,

Lázaro alegre,

yo,

mojado todavía

de sombras y pereza,

sorprendido y absorto

en la contemplación de todo aquello

que, en unión de mí mismo,

recuperas y salvas, mueves, dejas

abandonado cuando —luego— callas…

(Escucho tu silencio.

Oigo

constelaciones: existes.

Creo en ti.

                          Eres.

                                                          Me basta).

                                                                                                                             Ángel González

Este poema forma parte de una colección breve de poemas titulada “Palabra sobre palabra” cuya temática es exclusivamente sobre el amor. Data de 1965.

¿Quién es Ángel González?

Ángel González nació en Oviedo (España) en 1925. Su infancia y adolescencia vivida durante la guerra y la posguerra marcará el designio de sus poemas.

La posguerra fue el escenario de mi adolescencia y de mi juventud. Vivir todos esos hechos en el seno de una familia politizada, y desde el lado de los que perdieron todas las batallas, determina ciertas actitudes ante la vida (y, por tanto, frente al arte).”

Debido a la censura, Ángel González utilizaba la ironía en su poesía. “Discurso a los jóvenes” tuvo una gran crítica y la ironía, que era obligado en aquella época para poder burlar las normas, se convirtió en un habitual de sus poemas.

Muchos de sus versos hacen relación a la Historia, a su historia; sin embargo, ocuparán más espacio en sus publicaciones la temática erótico-amorosa y los poemas sobre el paso del tiempo.

Escribió tanto que podría estar exponiendo y exponiendo, pero creo que con ese resumen os haréis una idea.

Como curiosidad os diré que existe un disco en el que el cantautor Pedro Guerra pone música y voz a sus poemas. Juntos recitan, y es un auténtico placer escucharles. Se titula La palabra en el aire y os recomiendo que lo escuchéis.

Y como a parte de que los poemas me elijan a mí, yo también los elijo a ellos… Os pongo con el que me quedaría, con el que me quedo.

Canción de invierno y de verano

Cuando es invierno en el mar del Norte

es verano en Valparaíso.

Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo en sus cabos,

mientras los baladros soleados arrastran por la superficie del Pacífico sur bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,

pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte

brumas y sombras absorbiendo restos

de sucia luz—

es de noche en Valparaíso

rutilantes estrellas lanzando agudos dardos

a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,

que me seguía tu pensamiento

y mi voz te buscaba —detrás,

muy cerca, iba mi boca.

Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:

primaveras, veranos, soles, lunas.

Pero jamás en el mismo día.

                                                                                                Ángel González

Espero que os haya llamado la atención para seguir leyendo su poesía, a veces los mejores poemas llegan de la mano de alguien, otras… de la nuestra.

“Fueron versos escritos, no por ti.

Fueron versos leídos, sin nombre.

Una mano que enseña, que arde;

unos ojos que leen, que atañen.

Un poema regalado, no,

un poeta.

De tu presente…

una vida entera.

  Leticia Meroño Catalina (Mi Pluma)

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Escribo para ti

Hoy os traigo un poema del siglo XIX escrito por la poeta inglesa Elizabeth Barret Browning.

Elizabeth padeció una enfermedad de la columna vertebral y más adelante una enfermedad pulmonar. Además de esto la vida le dio un duro golpe, sus dos hermanos fallecieron en un corto período de tiempo. A partir de estos acontecimientos su perro Flush sería su mayor compañía.

Virginia Wolf nos cuenta en su novela titulada “Flush” la vida de Elizabeth Barret a través de los ojos de su perro.

A Flush sólo le conmovía lo humano. Por lo visto, la belleza había de cristalizar – para que él la percibiese – en un polvillo verde o violeta que alguna jeringa sobrenatural le insuflase por los conductos nasales, y después, en vez de manifestar con palabras el efecto que le había producido, lo hacía en un éxtasis mudo. Lo que mistress Browning veía, él lo olía; ella escribía; él, en cambio, olfateaba.

En 1846 se casó con el poeta inglés Robert Browning con el que tuvo un hijo. Este poema que os muestro se lo dedicó a su esposo.

¿Cómo te amo?, déjame contar las formas,

Te amo hasta la profundidad y la extensión y altura

Que puede alcanzar mi alma, cuando busca a ciegas

Los límites del ser y de la gracia ideal.

Te amo hasta el nivel más quieto

de la necesidad cotidiana, a la luz del sol y el candelabro.

Te amo con la libertad con que se opone el hombre a la injusticia;

Te amo con la pureza de quien desdeña los elogios.

Te amo con pasión exacerbada por mis viejas penas,

Y con la fe inocente de mi infancia.

Te amo con el amor que me pareció haber perdido

Cuando dejé de creer en los santos – ¡Te amo con el aliento,

Sonrisas, lágrimas, de mi vida entera! – y, si Dios lo quisiera,

Te amaré aún mejor después de la muerte.

Elizabeth Barrett Browning, dedicado a su esposo Robert Brownin

Y con los versos que me inspira la entrada de hoy os dejo hasta la próxima.

“Y fue en los versos donde mostré tanto que callé,

lo que no supe expresar a viva voz,

lo que quemaba mis entrañas.

Hoy permaneces,

y ya lo harás por siempre,

porque lo que escribe un poeta…

nunca muere”

Leticia Meroño Catalina

Un verso, un sentimiento

“Cobijaré mi dolor en lágrimas de tinta” , Leticia Meroño Catalina

lágrimas tinta blog

La poesía es difícil de escribir y difícil de leer, pero cuando entras en ella… no puedes salir.

Los poetas derraman versos, desgarran su alma en cada palabra que surge de su pluma. El buen poeta, aquel que consigue alcanzar el interior del lector, dejará tatuada su composición para siempre…

Soy Leticia, Mi Pluma LMC, y con esta sección haré llegar hasta vosotros la poesía: mi poesía y la de otros (poetas consagrados, poetas menos conocidos y, sí, también vuestros poemas tendrán cabida en este espacio).

Para inaugurar este Rincón he seleccionado dos poemas, uno escrito por mí y otro de mi poeta favorito, del cual he leído una y otra vez sus versos.

La temática gótica y oscura marca el ritmo de mis versos. El poema que he elegido pertenece a unos de mis poemarios publicados.

Lo extraigo con mi mano

atravesando la piel con mi puño,

lo miro con desprecio

y con lamento,

¿fue la ternura la culpable?

Lo tiendo un instante en mi lecho

y observo:

tan solo por heridas es cubierto

de flechas y puñales.

Y en mí ya no anida la tristeza,

la empatía, ni el sentimiento;

desapareció todo cuando arranqué

el corazón de mi pecho.

Leticia Meroño Catalina (Poema XXVI, La Sombra de la Palabra)

Y no podía faltar uno de los poemas de un maestro de la pluma, del que otro día os hablaré con más calma.

bécquer

No sé lo que he soñado

en la noche pasada.

Triste, muy triste debió ser el sueño,

pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme

húmeda la almohada,

y por primera vez sentí al notarlo,

de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño

que llanto nos arranca,

mas tengo en mi tristeza una alegría…

¡Sé que aún me quedan lágrimas!

Gustavo Adolfo Bécquer (Rima LXVIII)

 

Cuando leas un poema libera tu mente, fusiónate con los versos, ríe, llora, grita… siente. Y cuando los escribas haz de cada verso un sentimiento.