#RESEÑA de La muchacha que se hizo libro de LETICIA MEROÑO

<<Hay hechos que destruyen vidas, lágrimas que nunca se secan y miedos que nunca se pierden>>

Malvado

Sr. Malvado (José Luis Prieto)

Hace tiempo que no leía unas palabras tan acertadas y que entrañan tanta verdad. De algún modo, esas palabras me han trasladado a un momento, a un hecho concreto, en el que mi vida cambió para siempre. Y es que cuando uno tiene veinte años cree que se va a comer el mundo, siendo más bien al revés, es el mudo el que te acaba devorando si no tienes los pies en el suelo; y yo entonces no los tenía.
La muchacha que se hizo libro ha despertado en mí los viejos fantasmas del pasado, que para nada olvidados, estaban ocultos en lo más profundo de mi ser. Aunque siempre digo lo mismo, la reseña de esta semana es y será diferente. Mis ocurrentes chascarrillos serán sustituidos por un tono mucho más serio, porque la obra bien lo merece. Y es que la novela me ha conmovido por momentos. En la época más reciente, solo lo ha conseguido Kopek con el tema The water song, con su soberbio videoclip y la contemplación de la riqueza que atesora el Vaticano en su sede, con toda la gente que se está muriendo de hambre.
Volviendo al tema que nos atañe, en este caso no tenía ninguna referencia directa de la novela, aunque es cierto que conocía el libro de oídas, pero de un modo u otro no había llegado a profundizar mi interés en el hasta hace un par de meses. Tentado por lo que se decía del libro, me dispuse a leer las distintas reseñas que tenía el libro en Amazon, pero me contuvo hacerlo; entre los que habían reseñado ya el libro, encontré a numerosos conocidos y amigos. No podía cometer el error de dejarme llevar por sus impresiones y lo dejé aparcado por un tiempo.
El día que me dispuse a leer el libro había caído una ligera nevada en la localidad en la que resido. A nadie le sorprendió que me quedara leyendo un rato. Es por la noche, en soledad cuando más disfruto de la lectura. Me acomodé al lado de la chimenea y empecé su lectura. Creo que eran las tres o cuatro de la mañana cuando acabé la lectura. Con los ojos anegados en lágrimas, sentado en una de las sillas de la cocina, me encendí un cigarrillo (lo sé, un mal vicio) y medité profundamente sobre lo que acaba de leer. De alguna forma, el libro había despertado viejos recuerdos.
Esa noche no pude pegar ojo. Cada vez que cerraba los ojos se me aparecía la misma imagen; la del equilibrista andando sobre una fina alambre, sabiendo que debajo no existe una tela que te libre de una fatal caída. Esa imagen corresponde a un relato que escribí hace mucho tiempo y que desde entonces lleva oculto en el fondo de un cajón, en el que atesoro recuerdos de aquellos días en el que levantarse de la cama era todo un suplicio. Tal vez sea esa la razón por la que esas palabras con las que he comenzado la reseña, me parezcan tan reales.
Con permiso de la autora, esta reseña va por él, que luchó pero perdió la partida. Por los que siguen presentando una batalla encarnizada contra una enfermedad para la que no hay cura, por aquellos que (como yo) piensan, que cada día es el más importante de nuestras vidas. A la autora no le falta razón, cuando en La muchacha que se hizo libro escribe las siguientes palabras: “lo que para ti es un hecho sin importancia, puede que destruya mi vida“.

¿Quién es Leticia Meroño?

Leticia Meroño

Leticia Meroño

Me creáis o no, la imagen que ahora mismo contempláis de su autora, es la única que he visto hasta la fecha. Es curioso que siendo los dos miembros y moderadores del grupo LLEC, Leticia seguía siendo una completa desconocida para mí. La entrevista previa ha servido de aliciente para que nos conozcamos un poco más. A la respuesta del enunciado, esto fue lo que dijo:

Aquí, en este mundo de redes, soy escritora; en el mío personal soy una mujer madrileña de 37 años abriéndose camino en el mundo de la química. Soy Licenciada en Ciencias Químicas y Especialista en Bioquímica Clínica. Mi objetivo es ejercer en aquello para lo que me he formado y poquito a poco lo voy consiguiendo. Durante muchos años he trabajado como profesora particular de niños y adolescentes; actualmente he aparcado esta faceta, aunque la echo de menos, pero el día tiene las horas que tiene y todo no se puede…

Aquí, en las redes, como dice ella, se la conoce como Leticia Mi pluma LMC, porque no quería usar su nombre real (Leticia Meroño Catalina). Como nos ha sucedido a muchos, que de un modo u otro, nos hemos aventurado en este difícil mundo de la literatura indie, hubo un hecho que lo cambió todo y comenzó a escribir como una distracción. Aunque tenía las lógicas dudas de todo comienzo, se dio cuenta de que era capaz de escribir esas historias que rondaban por su cabeza. Como tantos otros autores empezó con pequeños relatos.  Fue así como surgió Más allá del camino. Después de escribir dos colecciones de relatos y de que los lectores le dijesen que se quedaban con ganas de más, se decidió a contar una historia mucho más completa. De esa forma nació El reflejo de Alessia, una novela que utiliza la magia y el más allá para hablar de grandes cosas de la vida como son la amistad, el amor, y la superación personal; y muchos más temas que se tratan como la eutanasia (eso decantó mi balanza para que esté actualmente en mis pendientes), el adulterio, etc.

Como la mayoría de los escritores de su generación, es una escritora muy activa en las redes sociales, aunque me confesó que abandonó hace algún tiempo su cuenta de Twitter (ya somos dos). En Facebook lleva Rincón para el lector y escritor, un espacio donde da a conocer a otros autores. También tiene su propio blog donde, sobretodo, publica su poesía y como ella mismo dice “sus idas y venidas“.

Según me ha confesado la propia autora, me he decantado por la novela que se sale más de su estilo, aunque sigue teniendo esos tintes góticos de sus primeras obras. En vista de las emociones que ha despertado en mí la lectura de La muchacha que se hizo libro, espero y deseo que algún día vuelva por estos lares. Es necesario que surjan autores capaces de salirse de sus zonas de confort, que se atrevan a concebir libros capaces de emocionarnos y sensibilizarnos, sin caer en el terrible error de juzgar sus comportamientos. 

Todo escritor que se precie debe ser un consumado lector y nuestra autora lo es. Esto fue lo que me dijo al respecto: “La lectura es mi pasión desde que aprendí a leer. No he parado. He leído libros de todo tipo (y esa es la clave, según los verdaderos expertos en la materia). Mi género predilecto es la novela negra y policíaca. De libros que he leído de pequeña destaco la colección del pequeño vampiro de Angela Sommer-Bodenburg. Siempre he tenido muy claro lo que me gustaba y desde niña he sentido especial interés por los vampiros y las brujas”.

Su escritora favorita es Anne Rice y su libro favorito Lestat, el vampiro. Otro de los libros que la marcaron, ya en una edad más adulta, fue nada más y nada menos que El silencio de los corderos de Thomas Harris (para mí imprescindible en cualquier biblioteca que se precie de serlo). Otros escritores por los que siente entusiasmo son Paul Auster y Murakami. ¿Alguien tiene duda de su buen gusto? Yo no.
En cuanto a la novela que la ha condicionado en su forma de escribir esa es Otra vuelta de tuerca de Henry James. Sobre esa influencia me dijo que “varios lectores (entre ellos también compañeros escritores) han destacado que mis novelas tiene ese aire decimonónico”.

Hasta aquí lo más destacado de esa entrevista, en la que Leticia se presenta como una escritora que tiene muy claro sus ideas y un buen gusto literario. Ahora ha llegado el momento de analizar el libro que, en lo que va de año, más me ha impresionado.

La muchacha que se hizo libro

Lo primero que quiero destacar del libro es su portada. El hecho de verla en blanco y negro en mi eBook no la hace para nada justicia. Personalmente, me parece fantástica. Podría deciros lo que Leticia Meroño me dijo sobre esa imagen, pero no pienso faltar a la palabra. Tendrás que conformarte con la explicación que la autora da en el propio libro. Estoy convencido de que no os va a decepcionar.

En cuanto al origen de la novela, desconocía que había hablado ya de ello en su blog. Aquellos que sientan mi misma curiosidad, esto fue lo que dijo:

Esta historia surgió desde el sofá, en una habitación en la que apenas llega la luz, y uno de esos días en que pisar la calle resulta inconcebible”.

La muchacha que se hizo libro trata un tema muy delicado, con el que uno no debe nunca frivolizar, y es que los que hemos estado a un lado y al otro, somos conscientes de que un hecho puede desencadenar un antes y un después, que la depresión no tiene cura como tal, que simplemente aprendes a convivir con ella. Leticia me confesó que le costó mucho escribirla. De su interés particular por este tema en concreto, mejor que sea ella la que os lo cuente:

Desde niña quise estudiar psicología aunque no me dio la nota y me decanté por la ciencia que me apasiona. Observo mucho el comportamiento humano y leo mucho sobre psicología. Y sobre todo escucho mucho a la gente. La mayoría, lamentablemente, hablan y hablan y no ven a quien tienen enfrente. Siempre fui una persona callada pero muy empática”.

Si nos atenemos a la lectura del libro en sí, debo reconocer que en los primeros capítulos estaba un poco confundido. No estaba seguro de sí se trataba de una o dos historias. El texto se divide a su vez en tres partes perfectamente diferenciadas. En la primera parte la protagonista es Elisabeth, aunque ya se vislumbra que Adelaida acabará por ganar la partida en el conjunto de la obra. En cuanto al objetivo de la novela, mejor que sea ella la que os lo cuente:

En la novela pretendo mostrar un mismo hecho a través de dos personalidades diferentes. No juzgar la reacción, puesto que cada uno vivimos los hechos de una manera. De ahí la frase: lo que para ti es un hecho sin importancia, puede que destruya mi vida”.

A lo largo del texto nos vamos a encontrar con numerosas reflexiones y mensajes. Entre ellos destaco los siguientes:

<<Gracias a los libros vivía experiencias en otras ciudades y países, e incluso hacía suyos sentimientos que nunca había experimentado. Perderse entre las páginas le hacía sentirse viva>>

<<No estaba de acuerdo con los padres que descargaban su rabia contra los hijos>>

<<Hay dos tipos de comienzos, los movidos por el deseo que impiden ver a la persona y en los que no nace el cariño, al terminar no queda nada; y los comienzos promovidos por el cariño que se ha creado previamente, una unión nacida antes del deseo que es capaz de generar un verdadero amor>>

En lo referente al desarrollo de la novela, me ha parecido muy acertado el uso de capítulos cortos. Es difícil desprenderse del libro, siempre invitándonos a leer un capítulo más y después otro y otro. En este sentido me ha recordado mucho su escritura a la de muchos de los buenos thriller a los que soy tan aficionado. Ese es otro aspecto que me chirrió en su momento del libro. No es la primera vez que se ha dicho que La muchacha que se hizo libro es un thriller, cuando en realidad es un drama familiar que bebe de otras fuentes. Una historia construida desde el corazón que busca provocar emociones. 

Todo en la novela acaba teniendo sentido, nada queda al azar, y hasta la inclusión del tema People Strange de los míticos The doors tiene su razón. No he querido poner a la autora en el dificil compromiso de elegir a su personaje favorito, pero yo sí me mojo (siempre lo hago). Sin duda alguna me decanto por Adelaida y su capacidad para envolvernos en su historia, que también es la de su tía Elisabeth.

El epilogo es de los mejores que he leído en mucho tiempo. Sin lugar a dudas, la guinda perfecta del pastel. 

Conclusiones

La muchacha que se hizo libro es una obra intimista, un texto que promete despertar emociones. Un drama familiar que no te dejará indiferente, una de esos libros que dejan un largo poso después de su lectura. Una lectura que te hará ver lo frágiles que somos. Un libro que debe hacerte reflexionar.
Su prosa está muy equilibrada, siendo fluida y sencilla en algunos momentos, en otros me ha resultado, incluso, exquisita. Una novela perfectamente estructura, donde nada es superfluo. Tanto la trama principal como las subtramas acaban por tener sentido. Nada es forzado, todo acaba por encajar.

En lo personal, agradecer a la autora su capacidad para hacerte emocionar, independientemente de que el tema tratado me resultara tan cercano. Siempre he pensado que los libros que te hacen emocionar tiene algo de especial y La muchacha que se hizo libro lo es. Si ha conseguido emocionar a un tipo que se hace llamar el Sr Malvado, qué no conseguirá contigo. Auguro un futuro prometedor a su autora y no tengo la menor duda de que volveremos a encontrarnos en esta sección.

PARA CONTACTAR CON EL SR. MALVADO

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Buzón en el que recibe las propuestas el Sr. Malvado

Tienes que enviar un correo a la siguiente dirección:

Jlprietoescritor@yahoo.com

NOTA INFORMATIVA:
En vista de las peticiones que me están llegando últimamente, algo que agradezco enormemente, porque eso significa que el trabajo que desempeño es el adecuado, quiero dejar claros algunos puntos que considero de vital importancia para que nadie se lleve a engaño:
1- Los libros que leo y reseño son obras que, por cualquier razón, como a cualquier lector, han llamado mi atención de algún modo. Por lo tanto, leo lo que a mí me apetece y reseño de acuerdo a mí experiencia lectora.
2- No aceptos pagos de ningún tipo, tampoco sobornos (ni siquiera croquetas) y no porque me mandéis el libro voy a tener que leer obligatoriamente y mucho menos reseñarlo, eso es algo que yo solo decido.
3- Hay un correo en el que os podéis poner en contacto conmigo. De entre las propuestas que me hagan llegar, si alguna llama mi atención, yo mismo me pondré en contacto con el autor. Así ha sido hasta ahora y así seguirá siendo. Eso sí, si alguien quiere hacerme una propuesta de lectura, debe facilitarme el ejemplar del libro como desee (no acepto cheques regalo). Esto es porque, aunque ya me gustaría, no puedo comprar todos los libros que me proponen.

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